martes, 23 de octubre de 2012


PREVIENE Y EVITA EL FLATO




Se suele usar el falso mito de que el flato son gases, pero intentemos averiguar cómo se produce y cómo solucionar este dolor que aparece de forma tan repentina.
El flato (‘side-ache’, ‘subcostal-pain’ o ‘stitch’, en inglés) es un dolor que tiende a situarse entre el pecho y el abdomen a la altura del músculo diafragma y, lo más curioso, suele aparecer en las actividades físicas que implican carrera. Por esta razón existen muchas teorías que explican el dolor por las oscilaciones de la carrera debido a la tensión de los ligamentos que unen el estómago con el diafragma. Además, también explicaría que al comer o beber más (estomago más pesado) aumentan las oscilaciones, y por lo tanto, el flato.
Otra teoría: una referente al flujo sanguíneo explica que cuando realizas actividad física, la sangre se dirige hacia los músculos implicados y se restringe al diafragma, provocando dolor y, además, al comer o beber, el diafragma no recibe sangre ni oxígeno suficiente. Esta teoría indica que el flato estaría asociado a problemas en la respiración por falta de oxígeno. Por otra parte, una tercera teoría explica que cuando se sobrecarga el estómago, se irrita el peritoneo provocando dolor.
El tema del flato tiene lagunas. Lo más acertado es pensar que se puede atribuir el flato a alguna de estas causas, y que por separado o en conjunto, hacen aparecer este molesto dolor. Lo que sí puedes hacer es seguir los siguientes consejos para poder prevenirlo.

¿QUÉ HACER PARA PREVENIRLO?

- Principalmente, para evitar el flato es conveniente tener una adecuada salud digestiva y evitar la acidez o la inflamación intestinal. Estos problemas gastrointestinales se pueden solventar teniendo una buena alimentación.
- Procura disminuir las oscilaciones. Evita las cuestas hacia abajo, vigila tu calzado y la técnica de carrera, sobre todo para cuidar la amortiguación.
- Evita quedarte sin oxígeno, respira de forma controlada retrasando la aparición de hipoxia.
- Mejora la técnica de carrera para evitar el rozamiento de las vísceras y la irritación del peritoneo.
- Para evitar que el estómago tenga mucho peso, procura hacer la digestión antes de ponerte a correr. Date tiempo (unas 2-3 horas) después de comer y evita comidas copiosas.
- Cuando tengas sed, mejor dar pequeños sorbos que grandes tragos de golpe.
- Disminuye el ritmo en carrera, haciéndola más suave.
- Realiza un entrenamiento de la musculatura respiratoria.

¿QUÉ HACER CUANDO APARECE?

- Sigue caminando y no te pares de golpe. Presiona la zona del dolor (generalmente debajo de las costillas, en los músculos intercostales) y flexiona el tronco poco a poco hasta que vaya desapareciendo el dolor. Acto seguido, realiza una extensión del tronco en la zona donde se tenga el dolor, llevando el brazo del lado donde se sitúa el dolor por arriba de la cabeza y hacia el lado contrario. A los pocos minutos, sigue caminando.
- Realiza unas cuantas espiraciones para vaciar el aire de los pulmones y favorecer la relajación del músculo diafragma.
- Siéntate y tómatelo con calma. Estira la musculatura abdominal para estabilizar las vísceras y evitar que las oscilaciones afecten en mayor grado.
- Si el dolor se hace insoportable, lo más aconsejable es parar la actividad para evitar que el problema se agrave. Es recomendable una visita al médico si los problemas persisten.



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