viernes, 26 de octubre de 2012



INTERPRETAR UNA PRUEBA DE ESFUERZO



¿Qué es una Prueba de Esfuerzo?





La prueba de esfuerzo, también conocida como ergoespirometría, nos permite conocer la relación entre los aparatos respiratorio, cardiovascular y sanguíneo. Su principal virtud es que mide de forma directa todos los parámetros que evalúa.

¿Cómo se realizan las pruebas de esfuerzo?

Las pruebas de esfuerzo deben ser realizadas con el control de un médico especialista en medicina del deporte.

Generalmente se utilizan cicloergómetros (simulación del ciclismo) o tapices rodantes (simulación de la carrera a pie).

 También existen ergómetros que simulan la remada, el nado e incluso el esquí de fondo o el patinaje.

El aparataje que supone la toma directa de los valores, implica que dichas pruebas deban realizarse en laboratorio. No obstante, en los últimos años se están validando protocolos en los que el sujeto realiza el test en una pista de atletismo o en un
velódromo. Este importante avance en la especificidad del protocolo ha sido gracias al avance tecnológico, ya que actualmente se puede contar con analizadores de gases portátiles y transmisores de información inalámbricos de gran potencia.

Todos los protocolos coinciden en que la prueba comienza con una carga relativamente suave, para ir incrementando dicha carga progresivamente hasta que el sujeto no es capaz de responder a la exigencia externa que se le solicita. 

Los protocolos pueden ser de carga continua o de carga discontinua. Los protocolos de carga discontinua se caracterizan por incluir descansos entre escalón y escalón del aumento progresivo de la carga. En estos descansos se aprovecha para tomar muestras de lactato y presión arterial. No todas las pruebas de esfuerzo incluyen estos parámetros.

¿Qué datos se obtienen de una prueba de esfuerzo?

Como parámetros fundamentales que son mesurables en una prueba de esfuerzo, los más relevantes serán:



· Consumo de oxígeno (VO2) en ml/kg/min o en l/min
· Frecuencia cardiaca (FC) en pul/min
· Potencia (Pot) en watios (W) en el caso del cicloergó metro
· Velocidad (Vel) en km/h en el caso del tapiz rodante.



Otros parámetros también interesantes, aunque no tan útiles para el control del entrenamiento serán:


· Concentración de lactato (Lact) en sangre en mmol/l
· Producción de dióxido de carbono (VCO2) en l/min.
· Cociente respiratorio (RER) entre el VO2 y el VCO2
· Pulso de oxígeno (VO2/FC) en ml/lat
· Ventilación pulmonar (VE)
· Ritmo Respiratorio (RR) en rep/min
· Presión arterial


Todos estos parámetros, e incluso otros más, dependiendo del protocolo y de la tecno logía utilizada, son recogidos constantemente a lo largo de la prueba. Finalizada la
misma, los datos son analizados y se establecen unas “zonas de entrenamiento”.


Generalmente las zonas que se establecen en una prueba de esfuerzo (que no tienen que ser las mismas que las que el preparador físico divida sus escala de intensidades), están
delimitadas por los siguientes umbrales.



1. Umbral aeróbico (U.Aero)
2. Umbral anaeróbico (U.Anaero)
3. Consumo máximo de oxígeno (VO2máx)



Las definiciones y características de cada uno de estos umbrales, sería tema de otro extenso artículo, así que los interesados les remito a cualquier manual de
entrenamiento o de fisiología del ejercicio.


¿Cómo ordenar de manera práctica para el control del entrenamiento los datos de una prueba de esfuerzo?

Generalmente los umbrales localizados en una prueba de esfuerzo han sido obtenidos por parámetros ventilatorios o lactacidémicos. Si no ha sido de esta manera, no podemos decir que la prueba de esfuerzo haya utilizado parámetros medidos de
forma directa, y por lo tanto sus resultados son de menor fiabilidad.

Personalmente, prefiero los parámetros ventilatorios como datos más fiables. Es decir, el deportista tendrá un VO2máx a partir del cual podrá seguir aumentando la carga externa aunque a costa de involucrar en mayor media a vías energéticas
anaeróbicas.

En la prueba de esfuerzo nos indicarán cuál es el VO2máx del deportista. A dicho VO2máx le corresponderá una FC y una potencia de pedaleo o una velocidad de desplazamiento.

Estos serán los datos más útiles para el control del entrenamiento, ya que el deportista no sale a la carretera con un analizador de gases portátil en la mochila, o con un analizador de lactato en el bolsillo. Sin embargo, todo deportista tiene a su acceso un pulsómetro, y los más afortunados, un sistema de platos sensorizados (SRM) que miden la potencia de pedaleo. La FC se comporta como un parámetro altamente variable, pero es el que, actualmente, es más fácil de medir durante el entrenamiento. Todos aquellos que puedan instalar un SRM en su bicicleta de entrenamiento, tendrán la herramienta más eficaz para el control de su entrenamiento que actualmente hay en el mercado.

Igual que en la prueba nos indicaba la FC y la Potencia o la Velocidad que corresponde a nuestro VO2máx, nos indicará la FC y la Potencia o la Velocidad que corresponde a nuestro Umbral Aeróbico y a nuestro Umbral Anaeróbico. Por supuesto, además de FC, Pot y Vel en cada umbral de entrenamiento, la prueba de esfuerzo nos ofrecerá RR, VE, RER, etc. pero son parámetros poco útiles para el control.


Con todos estos datos, y para facilitar su consulta, podemos elaborar una tabla similar a la siguiente:


Umbral Aeróbico Umbral Anaeróbico VO2máx
Frecuencia Cardiaca
Potencia
Velocidad


¿Cómo interpretar los datos de una prueba de esfuerzo?




Una vez están ordenados los datos que utilizaremos para regular las cargas del entrenamiento, queremos saber cuál es nuestro estado de forma, que aspectos debo mejorar en mi preparación o cuáles son mis posibilidades en el deporte que practico.

El indicador fundamental que nos delimitará nuestras posibilidades en el triatlónserá el VO2máx. El VO2máx corresponde a la capacidad máxima del deportista para
coger oxígeno del aire y llevarlo hasta los músculos para su utilización. Por lo tanto, será un parámetro fundamental en el rendimiento deportivo de una especialidad de larga
duración como el triatlón. Además, tenemos que saber que el VO2máx viene, en gran medida, determinado genéticamente; y aunque podremos mejorarlo con el entrenamiento, el margen no irá más allá de un 15-20%.


Un sujeto “normal” tendrá un VO2máx del 45ml/kg/min aproximadamente, mientras que un deportista de fondo a nivel medio estará su VO2máx en 55- 65ml/kg/min. No sabemos si este mayor consumo de oxígeno es debido a la práctica
regular de ejercicio aeróbico desde la infancia, o simplemente que sus cualidades genéticas le han llevado a escoger aquella modalidad deportiva para la que está mejor
capacitado. No obstante, un triatleta de élite no alcanzará un nivel aceptable si su VO2máx no está por encima de 70ml/kg/min y lo aconsejable sería que estuviera
cercano a los 80ml/kg/min.


El valor del VO2máx cambia ligeramente de las pruebas realizadas en cicloergómetro a las pruebas en tapiz rodante. Suele ser más alto en el tapiz rodante por
implicar una mayor musculatura en demanda de oxígeno con la actividad de carrera a pie.

En la prueba de esfuerzo hay otro dato fundamental para el rendimiento del triatleta con una mejor adaptabilidad a los efectos del entrenamiento. Hablamos del Umbral Anaeróbico, o zona de carga en la cual la producción de ácido láctico es superior a la capacidad del organismo para su eliminación o resíntesis. Cuando trabajamos en una intensidad inferior al U.Anaeróbico, la fatiga aparecerá por el vaciamiento de las reservas energéticas, lo cual puede alargar mucho la duración del ejercicio. Cuando superamos esta zona de U.Anaeróbico, la fatiga viene provocada por la acumulación de ácido láctico y el final del ejercicio no estará muy lejos si se continúa a esta intensidad.

Por lo tanto, el deportista que sea capaz de desplazarse a una mayor velocidad sin superar el U.Anaeróbico, tendrá la capacidad de mantener esta velocidad durante mayor tiempo. Es decir, cuando dos triatletas corren a 20km/h, uno de ellos puede estar acumulando ácido láctico, mientras el otro todavía no ha superado su umbral anaeróbico.

El VO2 en umbral anaeróbico suele encontrarse en torno al 80% del VO2máx. y gracias al entrenamiento puede aumentarse hasta el 90 o incluso al 95% del VO2máx. Si en nuestra prueba de esfuerzo al comienzo de la temporada encontramos el U.Anaeróbico al 82% del VO2máx, es un indicador de que debemos entrenar a esta intensidad para seguir mejorándolo, y que además tenemos un amplio margen de mejora. Si por el contrario hemos realizado la prueba de esfuerzo una semana antes de la competición más importante, y el U.Anaeróbico está al 82%, es un claro indicador de que nuestro nivel de condición física no es el óptimo para afrontar la competición.

Volviendo con un ejemplo entre dos triatletas. El triatleta A tiene un VO2máx de65ml/kg/min moviendo 400W y su U.Anaeróbico al 80% del VO2máx (52ml/kg/min) moviendo 320W. El triatleta B tiene un VO2máx de 60ml/kg/min moviendo 390W y su U.Anaeróbico al 90% (54ml/kg/min) moviendo 350W. Como podemos comprobar en este ejemplo, el triatleta A tendría mejores condiciones para la práctica del triatlón, pero con su deficiente preparación tendría peores resultados en una competición de las características del triatlón (más de una hora de duración).

Cuando valoremos la Potencia del sujeto, no debemos olvidar relacionarla con su peso corporal (potencia relativa), ya que un deportista con menor potencia absoluta, puede tener una mejor potencia relativa y demostrará mayor facilidad para superar las ascensiones en bicicleta. Los triatletas suelen desarrollar grandes potencias absolutas ya que sus pruebas no se caracterizan por incluir grandes puertos de montaña.

Por último, el tercer parámetro que nos ofrece la prueba de esfuerzo, el U.Aeróbico, también es fácilmente entrenable. Esta intensidad es la que los deportistas llaman rodajes largos, entrenamientos de fondo, etc. Se trata de mejorar las capacidades aeróbicas del deportista (oxidación de lípidos, transporte de nutrientes, capilarización, aumento del VS del ventrículo izquierdo, etc.). La prueba de esfuerzo nos indicará, al igual que en los casos anteriores, la potencia o la velocidad de desplazamiento a U.Aeróbico. Igual que en el caso anterior, nos interesará con el entrenamiento mejorar
estos parámetros en términos de eficacia mecánica. Es decir, ser capaces de desplazarnos más deprisa con el mínimo coste energético.

Muchos deportistas tienen la duda de si su FC es alta o baja, y qué es lo mejor.

La FC, además de ser muy variable en cada situación, es un parámetro muy personal de cada deportista. La fórmula extendida de FCmáx=220-edad (205-edad en natación), no
es válida cuando estamos hablando de mediciones tan precisas como las de una prueba de esfuerzo y con poblaciones tan particulares como los deportistas de fondo. La tendencia con el entrenamiento aeróbico es que la FCmáx tienda a disminuir, ya que el corazón prefiere aumentar el Gasto Cardiaco (sangre necesaria para cubrir las demandas del organismo) mejorando el Volumen Sistólico (cantidad de sangre expulsada del corazón en cada latido) antes que aumentando la FC. No obstante, el deportista que sea capaz de alcanzar una FC más alta, también tendrá mayor margen a la hora de aportar grandes cantidades de oxígeno a los músculos activos. En resumen, no hay una norma fija, y triatletas de alto nivel presentan FC por encima de las 220pul/min, y otros triatletas del mismo nivel no superan nunca las 190pul/min.
Otros datos que acompañan a las pruebas de esfuerzo
En la mayoría de las clínicas especializadas, además de la prueba de esfuerzo propiamente dicha, se realizan una serie de valoraciones complementarias que también aportan cierta información al deportista y a su preparador físico.



1. Historial clínico: Alertará al médico de posibles alteraciones que puede encontrarse al examinar al deportista.

2. Revisión general: El médico observará alteraciones óseas, como curvaturas
anómalas en la columna vertebral o en la forma de las piernas. También realizará una revisión de la vista, los reflejos nerviosos, el equilibrio, etc.

3. Medición antropométrica:

La medición antropométrica tendrá dos apartados. Por un lado se estudiará la proporcionalidad del sujeto, es decir, la relación entre el tamaño de extremidades superiores, inferiores y tronco.

Por otro lado, se estudiará la composición corporal y el somatotipo:

· Composición corporal: Podemos descomponer el cuerpo en Masa muscular, masa ósea, masa grasa, masa residual y piel. A partir de allí se pueden extraer los % de cada uno de estos componentes en relación al total de la masa corporal. Los más característicos son el % graso (%MG) que en el caso
de los triatletas masculinos estaría entre el 5-10% y de las femeninas entre el 10-15%; junto con el %muscular (%MM) que nos indicaría el desarrollo muscular del sujeto, en íntima relación con su capacidad de producir fuerza.

· Somatotipo: Describe la morfología del deportista y lo sitúa en la somatocarta, que es un instrumento de comparación morfológica entre deportista. Intenta
describir la tendencia del deportista hacia la endomorfia (gordura relativa o adiposidad), hacia la mesomorfia (robustez músculo-esquelética), o hacia la ectomorfia (linealidad corporal relativa). Los triatletas tienen tendencia hacia el Meso-ectomorfismo (el mesomorfismo es dominante y el ectomorfismo esmayor que el endomorfismo).

4. Espirometría: Analizará las capacidades máximas ventilatorias del sujeto. Los datos más interesantes serán:

· Capacidad Vital (l): Indica la capacidad total de aire en lo s pulmones.
Suele ser mayor de los 5,5 l. y en triatletas de élite alcanzar los 8 l.

· Volumen expirado en el primer segundo FEV1 (l): Indica la cantidad de aire que el sujeto es capaz de expirar de una sola vez en el primer segundo. Suele estar por encima de los 4,5-5 l. en deportistas de nivel medio.

· Flujo Respiratorio Máximo PEFR (l/seg): Indica la capacidad
máxima del deportista para mover aire hacia los pulmones por unidad
de tiempo. Suele ser superior a los 10 l/seg.

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